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jueves, 30 de julio de 2009

El amor no es posesión.

Mientras divagaba una noche me di cuenta de que faltaba una especie de "rincón psicológico" en este blog... Algo de plática sobre cuestiones sentimentales y demás. Así que, este es mi primer intento por hablar sobre relaciones personales.
Probablemente mucha gente querrá golpearme por decir esto, pero las separaciones tienen una increíble cantidad de beneficios. Sí, en muchas ocasiones duelen; pero (como todo típico ser humano) a través de ese dolor es posible crecer en más de un sentido. La soledad (muy subestimada y temida) nos permite poner en orden nuestras ideas, reacomodar nuestras prioridades, considerar un mundo nuevo de posibilidades futuras y descubrir el verdadero valor de la persona que estaba a nuestro lado (si es que realmente lo tenía). Pero lo más importante es que así podemos valorarnos nuevamente y encontrar un nuevo significado a la libertad. Gracias a una situación similar comencé a dejarme llevar por la idea de reflexionar sobre los celos, el tema del día de hoy.
Está de más decir que son uno de los fenómenos más devastadores, sentimentalmente hablando. El hecho de cuestionar dónde está la persona amada en su ausencia puede parecer inofensivo, pero rápidamente se vuelve un hábito que acaba con toda la seguridad en uno mismo y la confianza en el otro. La incertidumbre es una de las cosas más nefastas sobre la Tierra. Supongo que este punto es perfectamente comprensible, ya que todos hemos pasado por alguna situación similar (por lo menos una vez).
Sin embargo, y aunque parezca mentira, esta no es la dimensión más destructiva de los celos.
El hecho de dejar correr el tiempo haciendo especulaciones (en ocasiones erróneas) sobre las actividades de la otra persona ocasiona que permanezcamos estáticos, sin avanzar con nuestra propia vida. ¿De qué sirve dedicar las horas a algo incierto en lugar de dedicarnos a algo productivo? Esto reduce el potencial creativo que hay dentro de uno mismo. En este punto me veo en la necesidad de señalar un error muy común: Dedicarse al otro las 24 horas, incluso cuando no está presente. Está bien ser detallista, llamar, salir, etc… Pero cuando la pareja está ausente, hay muchos que se sientan a pensar y esperar que el otro dé señales de vida. ¿Y sus propios asuntos? Quién sabe. Descuidan todo lo referente a ellos mismos: sus deseos, pasatiempos, amigos, bienestar… Su vida. El problema es cuando la otra persona no responde de la misma manera. ¿Qué hacer? Darse un espacio para pensar solamente en uno mismo. No hablo de volverse narcisista, pero es necesario ser conscientes de que una relación se compone de 2 individuos independientes; no de uno sólo.
¿Cómo superar los celos? Aceptando el hecho de que nadie le pertenece a nadie... Los verdaderos sentimientos afloran en los hechos. Sin importar cuántos papeles o promesas haya de por medio, si una persona se quiere retirar lo va a lograr de una manera u otra. En cambio, si realmente es una persona comprometida en la relación, no habrá obstáculo que la detenga para continuar. Sí; es duro dejar de cuestionar esto o aquello, pero vale la pena. Una cosa: No hay que confundir la confianza con la creencia ciega en todo lo que el otro diga.
El amor no es posesión.
Espero que todo este monólogo haya servido, ya sea para entretener, orientar o lo que sea.

lunes, 27 de abril de 2009

¿El fin del mundo?

Tal vez. Ya había pensado en el tema varias veces, pero omití totalmente la posibilidad de un apocalipsis infeccioso... Tal vez por ignorancia o simple descuido. El hecho es que desde que empezó el alboroto de la influenza, se ha visto pánico como nunca antes. Tal vez para mí sea algo nuevo dada la relativamente poca experiencia que tengo en este mundo... Pero no puedo evitar las comparaciones con todas esas historias de mi juventud: La peste negra, la pandemia de influenza en la Gran Guerra, polio, tuberculosis... Todo se me viene a la cabeza, como si se tratara de un cocktail de diferentes (y dolorosas) maneras de morir. ¿Será este el año en que los 4 jinetes vengan? ¿O ya están entre nosotros desde hace mucho tiempo? El hambre, la peste, la guerra, la muerte... Son cosas que ya nos hemos acostumbrado a ver, por desgracia, sin hacer ningún esfuerzo para detenerlos.
A eso agreguemos el hecho de que están empezando a fallar ciertos medios de transmisión (como el internet). ¿Será una conspiración para mantenernos encerrados e incomunicados? Conociendo las circunstancias que nos rodean, todo es posible.
Cautiverio autoimpuesto. Negocios clausurados. Parálisis de la vida social. Incomunicación. Me atrevería a preguntar: ¿Qué sigue? pero no quiero ser responsable de más sucesos descabellados. Si es algo malo, prefiero no saberlo. Sólo me gustaría saber qué tan lejos llegaremos con esto y cuántos lograrán salir triunfantes de esta pandemia.
¿Qué lecciones nos dejará esto? Bien se ha dicho: Quien no aprende de su pasado estará condenado a repetirlo. Aparentemente, el caer una y otra vez en los mismos errores es parte de la naturaleza del ser humano. El gobierno debió tomar mejores medidas desde el primer momento en que salió a la luz el primer caso. ¿O acaso es obligatorio esperar a que sean millones de infectados para empezar a notar la seriedad del asunto?
Pero bueno. Tampoco puedo culpar completamente al gobierno, ya que a pesar de todo está tratando de poner su granito de arena (a estas alturas, es mejor que nada). También la población debe tomar más en cuenta el aspecto de la salud dentro de sus vidas. No se trata de volvernos obsesivos a la limpieza como Adrian Monk, sino de poner un poco más de atención a nosotros mismos y a quienes nos rodea. Un poco de prevención jamás hace daño.
Espero sinceramente que esta situación se frene pronto; de lo contrario la palabra exterminio comenzará a rondar en mi cabeza (aún más).
¿Podría ser la llamada selección natural de Darwin? ¿O una manera de la madre naturaleza para llamar nuestra atención sobre las consecuencias de nuestros actos? Aún no decido a qué razón física o metafísica corresponde todo esto, pero quizá la encuentre un día de estos. Después de todo, acaban de avisarme que tengo la semana libre debido a la cancelación temporal del trabajo.
Todo es cuestión de tiempo.

sábado, 25 de abril de 2009

La voz en mi cabeza...

Llámese "lógica", "sentido común", "moralidad", "instinto" o "voz de la conciencia", la mayoría de las personas tienen en algún lugar de su alma un indicador de lo que está bien o mal. Dependiendo de los factores en que uno haya crecido (como: la familia, los amigos, la religión y todos esos ingredientes que forman la personalidad de cada quién), se notará la presencia o ausencia de dicha vocecilla en la vida cotidiana.
La voz de la conciencia puede ser nuestra mejor amiga ante situaciones de riesgo. ¿Quién no ha tenido un presentimiento en algún momento de su vida? Son bien conocidos esos casos en que el instinto aleja a las personas de situaciones (más o menos) fatales.
Sin embargo, hay veces en que la moralidad (o como se llame) parece ser más una desventaja que una ventaja. ¿Un ejemplo? Cuando alguien se atreve a romper con ciertos esquemas de conducta. La culpa aparece tan repentinamente que la diversión (o cualquier otra gratificación) pasa al olvido. ¿Será culpa de la represión? No lo creo; incluso los individuos más libertinos han llegado a sentir el peso de la culpa al menos una vez en sus vidas... La duración de su efecto es otro tema.
El punto es: ¿En qué medida causamos nuestra propia culpa? ¿Su origen se esconderá en algún lugar de nuestras mentes? He llegado a creer que es sólo algo psicológico, incluso impuesto por nosotros mismos en un intento de frenar nuestra problemática naturaleza.
¿Por qué deberíamos sentir vergüenza de cuestiones completamente normales? Porque así se nos ha enseñado, y gran parte de nosotros quiere aferrarse a ello. Es ahí donde la culpabilidad se vuelve complicidad inconsciente. ¿O será posible que se trate de Dios, haciendo acto de presencia en nuestras vidas sin rumbo? Podría ser su manera de recordarnos lo que es aceptable y lo que no. Más que un castigo, sería una experiencia de aprendizaje.
Sobran las teorías, pero aún no puedo encontrar una explicación satisfactoria a este sentimiento.

Si en verdad soy alguien bueno,
¿Entonces por qué me siento tan manchado?
Tan carcomido por la culpa.
¿El pensamiento es un arma con la que he herido a alguien sin saberlo?
Sólo una explicación... Sólo una, para darme alivio.

domingo, 19 de abril de 2009

Inmersos en la negación.

Al fin, creo que he dado con el problema universal... El problema que sólo propicia el origen de más conflictos, así como la acumulación de los ya existentes. Esta simple cuestión se llama negación.
Ejemplos sobran para ilustrar la manera en que la negación se ha infiltrado poco a poco en nuestra vida cotidiana. ¿Acaso hay persona que pase un día sin emplear palabras como "no", "nadie" o "nada"? Hay muchas escenas que vienen a mi mente...
  • Los 2 amigos que se reúnen y uno de ellos tiene una expresión de preocupación. El otro pregunta qué le sucede y obtiene como respuesta el típico nada.
  • Al escuchar las noticias, se afirma que no ha habido crecimiento en los índices delictivos. (Aún cuando el periódico se ve inundado de obituarios y denuncias).
  • Las personas que, en un intento de tranquilizar a otras durante un desastre natural, dicen la contradictoria frase: no pasa nada.
No pasa nada. Deberíamos contar cuántas veces escuchamos y/o leemos esas 3 palabras. Mi pregunta más obvia es: Si no pasa nada, ¿entonces qué significan todo ese conjunto de hechos que nos rodean? ¿Son creaciones nuestras? ¿Son producto de nuestras fantasías, en un intento de hacer la realidad un poco más interesante? Si no pasara nada, la situación sería distinta. Sin embargo, gran cantidad de personas con cierta influencia o poder (es decir, quienes tendrían hipotéticamente la mayor posibilidad de resolver directamente los problemas que aquejan a nuestra sociedad) se niegan a admitir que existe algo que no marcha bien. Y eso es lo más peligroso. Bien lo dice la psicología: El primer paso para resolver un problema es reconocerlo. Aún no me queda claro por qué la necesidad de cegarse: ¿Para no asumir sus responsabilidades, ya que eso significaría un verdadero esfuerzo y podría amenazar alguno de sus intereses? ¿Para tratar de mantener a la población controlada y evitar ataques masivos de pánico? Creo que más de la mitad de la población (si es que no toda) se da cuenta de que, efectivamente, hay muchas situaciones desagradables alrededor que requieren solución. ¿O simplemente por diversión, para insultar la inteligencia del público?
Lo más grave es que ya ha alcanzado niveles epidémicos en distintos aspectos: Política, vida personal, religión... El tema queda a su gusto. No importa a dónde se mire: Siempre hay algún hecho que es negado hasta el cansancio, aún cuando hay evidencias a mano.
Hace poco leí sobre una persona que negaba el Holocausto, lo cual me indignó enormemente. ¿Entonces qué son todos los cadáveres y establecimientos encontrados? Es cierto que hay gente con una imaginación muy retorcida, pero... Esto es el colmo. Hay demasiados hallazgos por ese lado.
Realmente la cosa de la negación tiene una utilidad limitada. Por lo demás, nos ha estado frenando por siglos y seguirá así hasta que alguien decida hacer algo útil.

domingo, 5 de abril de 2009

El poder de los correos.

En un post anterior había mencionado algo relacionado con los correos electrónicos y las causas sociales. Creo que cualquiera que tenga una buena cantidad de contactos sabrá lo que es la desagradable experiencia de encontrar la bandeja de entrada saturada de cosas inútiles que se supone que deberían dar risa. O por lo menos, así es la gran mayoría.
¿Pero qué hay de la gran mayoría de los correos que circulan sobre situaciones sumamemente serias? Desde hace unos meses he estado recibiendo algunos correos con historias escalofriantes: Personas desaparecidas en circunstancias inciertas, asesinatos de todo tipo, niños perdidos e incluso peticiones en línea de detener a violadores y otra clase de criminales.
El dilema es: ¿Hasta qué punto es cierta la información? Es obvio que estos acontecimientos (o peores) inundan las noticias estos días, pero por un momento me puse a divagar... ¿Qué tal si algunos casos fueran ficticios? ¿O campañas para arruinar el prestigio de una persona?
Si es una campaña justa en contra de alguien que merece castigo, estaré encantada de participar. Pero si no sabemos a ciencia cierta cuál es la veracidad de los hechos, podríamos terminar haciendo un mal en lugar de una buena acción.
Y aquí es cuando la línea de la realidad y la ficción se diluye: Sólo las personas que crearon dichos correos saben lo que es verdad, así como los objetivos que persiguen al difundirlos entre tantas personas. El internet es un arma de doble filo, ya que su poder se expande hasta los lugares más remotos de la Tierra.
Llego a esto porque hay algunos casos que he investigado un poco más y me he topado con situaciones tan descabelladas que parecen producto de la imaginación de un loco. Por ejemplo: en un correo sobre una serie de asesinatos en la fayuca de Puebla, aparecen firmando como amigos de las víctimas una lista de nombres... Dichos nombres pertenecían a las personas muertas en la tragedia de República de Cromagnon en Argentina (....?). Si el caso fue cierto o no, no me corresponde juzgar. Lo que es extremadamente desagradable es que hayan involucrado indirectamente a personas que ni siquiera tenían nada qué ver. ¿A quién le gusta que bromeen sobre sus muertos? Esto me disgustó demasiado. Respeten a la gente, en especial a los muertos que ya están descansando.
Así que la moraleja que extraigo de todo esto es: No queda más que investigar. A ver qué tan cierto resulta todo.

viernes, 6 de marzo de 2009

Bellos pensamientos.

Recientemente terminé algunos proyectos de arte bastante largos (me tomó un par de semanas terminar con 2 piezas). Mientras veía como pasaba mi vida minuto a minuto con los pequeños trazos, el tema de la belleza comenzó a asaltar mi mente una y otra vez. Después de todo, esa era la razón principal por la cual invertí esa cantidad de tiempo.
¿Por qué será que la belleza es tan difícil de representar? Quizá porque es algo que escapa al intelecto humano. Es posible abrir diccionarios y buscar una definición específica; pero es una búsqueda inútil. Hasta la fecha, no he encontrado ningún concepto que logre condensar todo su poder.
La belleza es algo demasiado complejo... Puede ser percibida con los sentidos, pero su verdadera esencia es captada por el alma. Su aspecto cambia con las épocas y los grupos sociales. Individualmente, es algo que depende únicamente de la perspectiva. Es abstracta. Hace de la existencia algo más soportable. Es motivo de discusión. Es motivo de unión. Es objeto de deseo. Estimula el pensamiento humano. Origina un sinfín de fantasías. Su pérdida puede ser ireemplazable. Es motivo de obsesión. Es un modelo a imitar.
Después de todo, el hecho de que sea tan difícil representarla es toda una bendición. No sólo hace que el resultado valga la pena, sino que ofrece una infinita cantidad de posibilidades con las cuales experimentar.Los artistas de todos los periodos han tratado de representarla; creando extraordinarios trabajos. Si todos tuviéramos la misma idea de lo hermoso, tendríamos un mundo aún más monótono.

martes, 3 de marzo de 2009

Tesoros.

Ayer mientras limpiaba una habitación encontré un par de lentes que habían desaparecido misteriosamente. Sigo sin la menor idea de cómo llegaron ahí, pero el sólo hecho de encontrarlos me alegró el rato. Esta pequeña anécdota y varias películas que he visto últimamente me han hecho volver atrás hasta la infancia. Esa maravillosa época donde el mundo se nos presenta como una nueva experiencia.
A mi parecer, los niños son una especie subestimada por muchos. Creo que reúnen una gran cantidad de valores y actitudes que, por una razón u otra, vamos perdiendo durante el trayecto a la edad madura. Podría ser una interesante propuesta tratar de imitar todo lo positivo en los pequeñines. ¿Qué tal tomar un poco de ese optimismo? ¿O por qué no dejarnos guiar por nuestra imaginación? Esa curiosidad, esa iniciativa por conocer mejor el entorno, esa facilidad para olvidar las pequeña ofensas, la capacidad de jugar con otros sin importar su color o credo, la espontaneidad, el aprecio por las cosas más sencillas, la inocencia, la confianza, la fe... Seguro que es bueno crecer como persona, pero si todos tomáramos lo mejor de cada etapa presente, pasada o futura seríamos seres humanos mucho más completos. Por supuesto que los niños se quejan y demás, pero parecen dejar de lado rápidamente estas situaciones para centrarse en otras más agradables y productivas. Todo eso me lleva a mi infancia, en el año de mil novecientos y algo. Era feliz con encontrar una moneda entre el césped. Un caracol o una piedrita de colores eran el máximo tesoro. Las horas que no estaba en el colegio las aprovechaba en casa. ¡Vaya cambio!
Aparentemente la edad nos va amargando. Eso o las condiciones actuales. Ahora entiendo por qué tantas personas insisten en que hay qué tener alma de niño.

lunes, 2 de marzo de 2009

Pequeño concepto personal.

Muy bien. Esta vez, hago un paréntesis para escribir sobre un término que, desgraciadamente, debo usar frecuentemente. No estoy orgullosa de llamar a la gente de tal o cual manera (de hecho, siento que es una manera no tan sutil de discriminación), pero no encuentro otra manera más amable de referirme a dichas personas.
Estoy hablando de mi concepto personal de la gente estúpida.
Creo que, analizando bien, es posible encontrar ejemplos como estos en todos lados: En el trabajo, en la televisión, en la calle. Esta es una de las razones por las cuales me cuestiono una y otra vez el destino de la humanidad.
¿Pero a quiénes me refiero con gente estúpida?

A la gente envidiosa, que siempre está fijándose en lo que otros tienen o no. Gente criticona, la que sólo mira los errores de otros sin esforzarse en corregir los propios. Gente que daña el ambiente, sin preocuparse sobre las consecuencias que habrá para las futuras generaciones. Gente interesada, que sólo ve cómo puede sacar provecho personal de todo. Gente falsa, que sólo se viste así o escucha tal música sólo porque "es la moda". Gente malinchista, para la cual todo lo que tenga la etiqueta "extranjero" es lo máximo sin pararse a reflexionar lo bueno y lo malo de ello. Gente xenofóbica, que es incapaz de ver la belleza en otros países. Gente racista, capaz de aplastar a todo aquel con un tono de piel diferente. Gente de mente cerrada, para la cual todo lo diferente inmediatamente está mal. Gente aduladora, que piensa que con palabras dulces puede ganarse a todos. Gente grosera. Gente que se mete en conflictos con otros sólo por diversión. Gente impertinente, del tipo que preguntan ¿Qué haces? aún cuando ven lo que uno hace. Gente molesta, que siguen dale y dale aún cuando saben que estás muy ocupado. Gente abusiva. Gente machista. Gente que tortura y mata animales sólo para entretenerse (¡deben arder en el infierno!). Gente perezosa, para la cual levantarse de una cama o moverse de un sillón significa un esfuerzo olímpico. Gente que sólo depende de los favores de los demás. Gente aferrada, del tipo que se resiste a cambiar por su propio bien. Gente mañosa, a la que instantáneamente se le antoja todo lo que uno trae en la mano. Gente traicionera. Gente superficial, para la cual todo lo que importa está en el físico. Gente hueca, para la cual la cultura se reduce a lo que pasan por televisión. Gente fanática, dispuesta a matar a cualquiera que ofenda sus ideales. Gente caprichosa. Gente indecisa, que nunca sabe lo que quiere. Gente dependiente, que siempre recurre a otros para todo y es incapaz de tomar las riendas de su vida. Gente acosadora, de esas que siguen llamando y enviando mensajes aún cuando uno no quiere recordar su existencia. Gente desagradecida. Gente vana, que creen que son la razón por la que inventaron la palabra "belleza". Gente irresponsable. Gente impuntual. Gente sin modales, que literalmente le arrebata la comida (u otros bienes) a las personas que los rodean. Gente que se cuela en las fotos así nada más. Gente que insulta a otros por diversión. Gente que juega bromas pesadas. Gente que siempre quiere estar pegada a uno, como si fuera una garrapata (lo siento, pero no encontré otra comparación más adecuada). Gente intolerante. Gente extremadamente ambiciosa, cuyo amor por el dinero rebasa al propio. Gente desconsiderada, que piensa que dedicar 5 minutos a la caridad es una enorme pérdida de tiempo. Gente fingida. Gente mentirosa. Gente que cree que lo sabe todo. Gente sumisa. Gente delicada, que no soporta el mínimo olor a basura pero aún así no limpian. Gente sucia (a menos que sea por causas de fuerza mayor). Gente que se burla del nombre y/o apellidos (qué infantiles... A fin de cuentas, ¿uno qué culpa tiene?).

Y la lista continúa, aunque no dispongo del tiempo y la atención necesaria para agregar más. Espero que haya sido una útil referencia.

domingo, 1 de marzo de 2009

Obscuridad total.

Esta vez no estoy hablando en un sentido metafórico. Es la 1 de la mañana y ha ocurrido uno de esos eventos molestos pero inevitables: Se fue la luz.
Lo se. Quizá muchos piensen: "¿Qué persona en su sano juicio se sienta frente a una computadora a la 1?" Definitivamente una muy ocupada. Pero ese no es el tema a tratar.
El hecho de que la electricidad se haya cortado tan abruptamente me hace pensar en tantas cosas. En cierta manera es una oportunidad de ponernos más alerta a nuestro alrededor. Sin ninguna distracción, podemos concentrarnos más en el interior y en el exterior. El ladrido de los perros, el chillido del viento contra los árboles, el crujido de las puertas... Todo un universo sonoro aparece en la obscuridad.
Lo que me parece irónico de las cosas simples es que estamos tan acostumbrados a ellas que incluso llegamos a ignorarlas. Es en momentos como estos que recordamos su existencia.
Caminar por la casa es algo casi automático en condiciones normales. Pero en un apagón es como adentrarse en un nuevo mundo. El camino se torna desconocido, incluso hostil. Sustituimos la vista por el tacto; palpamos las texturas... Cambia radicalmente la perspectiva de lo normal.
(En la actualidad puede que sea más sencillo gracias a las lámparas y los celulares. Sin embargo, prefiero verlo desde un punto de vista más tradicional).
De momento me pregunto... ¿Qué pasaría si esta penumbra durara días o semanas? ¿Cómo cambiaría la gente en ese intervalo? ¿Qué vida resurgiría de ese caos? Suena un experimento curioso, incluso doloroso. No me queda más que suponer.
¡Qué gracioso! La lámpara volvió a encenderse antes de terminar de escribir esto.

sábado, 28 de febrero de 2009

Dificultades técnicas.

Cuando cree este blog, tenía la idea de mantenerlo actualizado constantemente (después de todo, siempre hay algún tema ahí afuera que espera ser reflexionado). Sin embargo, mis intenciones se vieron frustradas debido a la falta de tiempo y a ciertas dificultades técnicas.
Tecnología. Podemos amarla u odiarla, pero algo es indiscutible: es necesaria en algunos casos. No cabe duda que nos ha traído una oleada de ventajas, pero tampoco es ignorado que ha traído graves consecuencias. Daños al ambiente, crímenes, transtornos de salud, adicciones... La lista sigue.
Aparentemente en las escuelas y trabajos actuales se les ha metido en la cabeza la ridícula idea de que por el hecho de tener acceso a una computadora nos es posible hacer mil trabajos a la vez. ¿En qué me baso para afirmar tal cosa? En las toneladas de investigaciones que encargan a los estudiantes (con un periodo irracional de tiempo), en las nuevas exigencias laborales, en la enseñanza de materias que pueden resultar inútiles para algunas carreras pero son "necesarias"
por el hecho de relacionarse con tecnología.
¿Ahora el ser humano se ha convertido en una máquina de producción masiva o qué? Es cierto las máquinas que nos han facilitado el contacto con un océano de información, pero considero que hay límites. O al menos, las personas a cargo deberían considerar más el hecho de que la gente es gente, y no objetos mecánicos. Todos tenemos una vida personal, actividades recreativas, una familia, amigos... ¿O acaso la convivencia también se reduce a una pantalla con letras e imágenes? Es lamentable que el ser humano esté perdiendo gran parte de su humanidad (¡qué ironía!) a causa de esto.
Volviendo al tema inicial... Veré si puedo pasar más frecuentemente por aquí. Por el momento, trataré de terminar mi trabajo lo más pronto posible; quiero despegarme de esta cosa y hacer algo más productivo (como leer la pila de libros que tengo pendientes o ir a platicar un rato).
No me malinterpreten. Amo mi computadora, pero me gustaría pasar mucho menos tiempo con ella... De no ser por esas actividades "extras" que encargan.

PD: Es la segunda vez que escribo este post. El anterior se perdió gracias a las benditas dificultades técnicas. Otra razón para detestar más este sistema.

sábado, 31 de enero de 2009

¡El tiempo vuela!

Así es. Cada vez que miro el reloj no puedo evitar recordar a Einstein con sus teorías sobre la relatividad... En estos momentos, creo que el tiempo está apresurando su marcha cada vez más. ¿A qué se deberá este curioso fenómeno? ¿A la percepción personal? ¿O quizá, el tiempo es un ente caprichoso y cambiante?
Creo que a todos nos ha ocurrido la misma situación: Cuando esperamos ansiosamente una fecha o momento del día, todo parece ir a ritmo de tortuga. En el momento en que más queremos permanecer en el mismo lugar, todo se resume a un instante; al grado en que ni siquiera tenemos la oportunidad de disfrutar como Dios manda.
(...) Ironías.
Me parece que hubiera sido ayer cuando empezamos el año, y resulta que ya mañana febrero. Creo que en parte es una de las razones por las cuales empecé a escribir este post.

viernes, 2 de enero de 2009

¡Ronda de preguntas!

Diciembre me dejó con una gran cantidad de dudas, las cuales decidí no expresar por falta de tiempo. Algunas se relacionan con la Navidad; otras están completamente fuera de tema. Bueno, aquí van:
  • ¿Alguien podría explicarme qué significaban las narices y los cuernos en los automóviles? No estoy en contra del espíritu navideño, pero me pareció bastante curioso este hecho. El año pasado no vi más que un par de autos así; pero en el 2008, parece que todos se volvieron adoradores de Rodolfo El Reno...
  • ¿Por qué todos los años anteriores pasaban Titanic durantes las festividades? Año con año lo mismo... Pasé aproximadamente 5 años (o por lo menos, eso recuerdo) viendo una y otra vez la historia hasta el punto de aprendérmela de memoria. Me gustaba esa película, pero tanto "dale-que-dale" llegó por hastiarme. Una más: ¿Qué tiene qué ver con la Navidad el hecho de que un barco se hunda, al igual que el romance de los protagonistas?
  • ¿Por qué pasaron E.T. en todos lados, a todas horas? Debo admitir que es más adecuado tratándose de una película familiar... ¿Pero era necesario pasarlo en, por lo menos, 5 canales? Me agrada el film, pero no es para verlo durante 3 días seguidos... O más. Espero y no pase lo mismo que con Titanic.
  • ¿Qué nos espera este año? ¿Qué película interesante escogerán ahora? Si es alguna tontería romántica, juro que saltaré del puente más cercano.
  • ¿Por qué todas las comedias estadounidenses son (casi) iguales? De un tiempo para acá, todas las que he visto han seguido la misma línea.
  • ¿Por qué los Reality Shows se multiplican? Es obvio que por los niveles de audiencia y demás... Pero aparentemente hay canales que se han llenado de ellos hasta volverse su única programación. Un ejemplo muy claro está en Mtv. Cuando yo era joven este canal solía dedicarse a la música. Ahora me es imposible verlo sin enterarme de qué regalo costoso quiere la quinceañera para su fiesta, o qué idioteces hacen unos tipos más ociosos que yo. ¡Oh televisión! ¿Hasta dónde hemos llegado?
  • ¿Qué tiene Disney con las secuelas? Desde hace un par de años me ha tocado ver el surgimiento de rarezas como La Cenicienta 2 y 3, El Rey León 3, La Sirenita 3... Creo que tanta película le quita el encanto a la original. Definitivamente me quedo con los finales de las primeras. Lo único que falta es que este año lancen Blancanieves 2... Si es que eso aún no ha sucedido. Y si es así, no quiero averiguarlo.
  • ¿Qué le ve la gente a High School Musical? Seré objetiva, ya que tuve la oportunidad de ver las 3: Simplemente son otra película de romance. No les encontré nada de especial; y eso es lo que me lleva a cuestionar todo el revuelo que han provocado entre el público joven. Incluso debo confesar que el único personaje que realmente me agradó es la villana ambiciosa. Por lo menos ella tenía más aspiraciones; algo egoístas, pero mucho más altas que el resto.
  • ¿Por qué la gran mayoría de las películas infantiles terminan con una boda? Huelo mensajes subliminales. ¿Acaso le están afirmando a la juventud que el matrimonio es sinónimo de felicidad perpetua? Puede que en la mayoría (?) de los casos sí, pero no en todos. Si hay algo que me fastidia es que mientan a las personas; sobre todo si son inocentes que apenas van llegando al mundo. ¡Un poco más de realismo! Basta de bodas, basta de romances, basta de finales felices siempre. Los niños merecen la verdad y sólo la verdad; de otra manera seguiremos igual o peor que como estamos.
  • ¿Por qué siempre pasan lo mismo en las estaciones de radio y televisión? Viéndolo por el lado positivo: Gracias a eso he ahorrado energía, ya que mi t.v. ha estado apagada un buen tiempo.

Hasta aquí llego por ahora. Estoy segura de que más de algún lector se ha hecho las mismas preguntas en algún momento.

viernes, 26 de diciembre de 2008

Anticuarios...

Después de la experiencia que vivimos en Puebla (que próximamente escribiré aquí) con todo el aspecto cultural, mis pensamientos han estado relacionados con las tiendas de antigüedades.
Quizá la primera pregunta que me surgía con cada artículo es: ¿A quién perteneció?. Considero esa la más importante. Tantos años (si es que no siglos) acumulados sobre un mismo artículo dejan su huella física; muchos debieron ser bastante valiosos en su tiempo, o quizá tenían un significado sentimental. ¡Sabrá Dios! Las posibilidades son infinitas; sin embargo, eso es lo más atrayente del asunto...
Es obvio que es casi imposible saber quién era el propietario de cada uno de los objetos, pero la idea me sigue pareciendo sumamente fascinante.
También comencé a preguntarme sobre los artículos que hay en los hogares modernos. En 20 ó 30 años serán piezas de colección para más de alguno. Pienso en los "ladrillos" y los comparo con los teléfonos actuales.... ¿Qué nos traerán las próximas generaciones? Será algo interesante de observar... Claro, si no acabamos con el mundo antes.
Sonará egoísta, pero también me intriga cierto cuestionamiento: ¿Dónde terminarán mis cosas cuando muera? Tal vez en otro mercadito de antigüedades, esperando a ser compradas por algún visitante.

jueves, 18 de diciembre de 2008

El culposo placer de ser carnívoro.

Todos, a lo largo de nuestras vidas, hemos visto por lo menos un video referente a la crueldad animal; especialmente en lugares como industrias alimenticias. El sonado caso de los pollos en KFC, los rastros... Las perturbadoras imágenes corresponden al horrible final que sufren animales inocentes que posteriormente se cuecen, empanizan, fríen, etc.
¿Y decían que las prácticas de los antiguos pueblos quedaron atrás? La realidad es que seguimos participando en sacrificios rituales; poniéndole fin a una vida para satisfacer un apetito.
Muchos pensarán que la opción más apropiada (desde todos los puntos de vista) sería volverse vegetariano, tendencia que en los últimos años se ha extendido de manera sorprendente. El problema se presenta cuando la persona en cuestión está completamente aferrada a las carnes; cuando se encuentra en un punto en que no sólo disfruta de ésta, sino que la necesita.
Y el dilema está presente: ¿Ser o no ser carnívoro?
Vaya situación... Ante un caso así sólo quedan un par de opciones: Resignarse al nuevo régimen alimenticio o continuar con el consumo de carne con una enorme culpa.
La dualidad moral del ser humano parece no tener límites. No hay duda de lo extremadamente difícil (y hasta cierto punto, contradictorio) que es ser un amante de los animales que disfruta de la carne. Y en éstos últimos me incluyo.